…perder la cordura y vivir con
locura, para soñar y vivir de un sueño, sin olvidar la realidad.
Para que todos los cuentos se vuelvan reales y que el niño que nunca
quiso crecer, crezca siendo siempre el niño que fue. Que toda rana
se convierta en príncipe azul para encontrar a su princesa con un
zapato de cristal. Que toda bestia sea mirada y amada por lo que está
escrito en las paredes de su corazón y no lo que enseña su
apariencia. Para que el amor tenga la esperanza y la certeza de ser a
primera vista, para saber apostar y ser valiente por ese amor.
Hoy en esta carta a la Esperanza en la
que yo, un ser humano que parece haber sucumbido ante su bestia
interior, rubrico mi letra, ruego Esperanza por todos aquellos
ángeles de palabras que ya han pedido y a los que están por pedir.
Ruego por aquella persona que la inició queriendo describir una
palabra en la que se esconde más de un significado, y que con
altruismo preguntó a desconocidos qué le pedían ellos a esa
palabra. Ruego por aquella persona que pidió fuerza para que la
soledad no azote a sus seres queridos, y por aquella que pide valor y
que respirar no duela. Ruego por esa persona que no quiere que las
sonrisas pesen, por esa que también pide a la esperanza que los
errores puedan ser perdonados, y por aquella que desea que las
alianzas que juran amor, nunca pesen. Ruego por ese padre al que no
llaman ‘’papá’’ privándole así del nombre que su hijo le
dio al nacer. También por esa persona que quiere caminar para hacer
ese algo posible, y para esa persona que pide la inexistencia de una
medida para contar la lejanía. Para esas dos personas que no quieren
que nadie muera sin haber vivido y que nadie viva estando muerto.
Para ese padre que no quiere que a su hija le duela llenarse los
pulmones de vida, y para su hija. Para esa que pide que solo se alcen
banderas en nombre de la paz, para aquella que quiere que se pueda
soñar sin miedo. Para la persona que pide que todos seamos memorias.
Para aquella que desea que las cicatrices no causen dolor… Para
quien añora que las almohadas sean capaces de sostener los sueños
eternamente. Para aquella que anhela la esperanza para quienes sufren
en silencio su dolor, y para aquel que se culpa por haber hecho que
Alicia perdiera su muchosidad.
Pero también ruego por mí, porque
también he tenido momentos de soledad y debilidad, porque la fuerza
también me ha abandonado y la inseguridad me ha flagelado sin
piedad, cuando creía que la vida me abandonaba sin caridad. Ruego
Esperanza por toda maldición insanable, que condena a una vida de
sumisión o incluso a la muerte, para que las envuelva una bendición
que pueda curarlas y perdonarlas, para que el olvido se lleve su
dolor y sus cicatrices sean borradas de la piel y el corazón. Ruego
para que a ese muñeco sin rostro, se le delineen con claridad
las facciones porque ya no le importe no ser aceptado por un mundo
que no se acepta ni a sí mismo, porque ese muñeco se acepte a sí
mismo. Ruego para que la agonía de las Lunas se pierda con un
sol que nunca se llega a poner, para que esas noches se vuelvan días
sin que el dolor las lleve por el camino del abatimiento. Ruego para
que siempre sea capaz de diferenciar el mal del bien, y que siempre
escoja el camino correcto.
Ruego para que al mundo dejen de
azotarle las desgracias que poco a poco lo consumen como el fuego lo
consume todo, para que aprenda la lección de la empatía y la lleve
a la práctica en la vida. Ruego por los vivos, pero también por los
muertos que abandonaron la vida sin saber que la muerte los acechaba
al cruzar la siguiente esquina, ruego para que aunque hayan apagado
su vida, el recuerdo de su luz se vuelvan estrellas y estas perduren
en el infinito del universo. Por mis padres que hoy son titilantes
estrellas en el firmamento de mi vida. Ruego por cada nota que
compone cada acorde de toda pieza musical, para que ninguna nota
muera en el olvido sin ser escuchada y apreciada, para que todos
tengamos en nuestro día a día la propia orquesta de nuestra vida,
porque otra forma de que la vida pierda sentido es apagando su
armonía. Ruego por los héroes de sus propias historias, por los
luchadores que no solo luchan por su vida, por esos padres que luchan
por sus familias, por las madres que se dejan la vida por la vida de
sus hijos, por los ancianos que al llorar por la ida de su pareja,
batallan contra la pérdida de su alma gemela. Por los esclavos que
tras ser explotados se alzan contra sus tiranos en una guerra por la
libertad. Por los niños que llorando lágrimas de agua y sal, piden
agua para subsistir a duras penas.
Ruego Esperanza para que ningún
corazón en el mundo vuelva a ser roto a partir del egoísmo propio y
el acobardamiento, porque nadie debería darse el derecho de partir
un corazón al que una vez amó o al que sigue amando y por el que
cuyas venas corre la sangre de unos padres que lo crearon a partir
del amor. Ruego para que los corazones averiados, encuentren a su
mecánico y este los repare con su tiempo y devoción. Para que todos
amen con la intensidad y pasión de Romeo y Julieta, pero que tengan
un final feliz. Ruego para que los finales felices existan y un ‘’…Y
comieron perdices y fueron felices’’ cierre el capítulo final
del libro de la vida de cada persona. Ruego para que ninguna criatura
sea tachada de bestia por no ser entendida en un mundo que le niega
tener alma. Ruego a la Esperanza para que todos los Deseos se hagan
realidad, para que nadie más tenga que desear sus deseos porque
viven cada segundo viviendo en ellos, pero sobre todo ruego para que
ninguna madre tenga que desear por su hijo que a este nunca le vista
la soledad, para que su deseo y mi promesa se anclen a la eternidad.
A la Esperanza le ruego que nunca
pierda la Esperanza, y que salga de la caja de los males en la que
ella es el único bien, para llegar al mundo y colmarlo con su
esencia.
Le ruego por mi familia, y por la
familia que con el tiempo me ha dado la vida. Por el padre que me dio
a mí la vida, y por el que sin llevar mi misma sangre y del que no
he heredado nada, me aceptó como a un hijo y me salvó de la muerte.
Por él ruego Esperanza. Por la madre que se fue demasiado pronto, y
por esa mujer que sin darme a luz, hoy es mi madre, la cual me abraza
con el mismo afecto, cariño y devoción con el que abraza a sus
hijos. Por ella ruego Esperanza. Por esos sus hijos, que hoy son mis
hermanos y me abren su corazón, por las hermanas y los sobrinos que
ellos me han dado. Por ellos ruego…
Etiquetas: Eithan Romanov
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