Eithan Romanov

…perder la cordura y vivir con locura, para soñar y vivir de un sueño, sin olvidar la realidad. Para que todos los cuentos se vuelvan reales y que el niño que nunca quiso crecer, crezca siendo siempre el niño que fue. Que toda rana se convierta en príncipe azul para encontrar a su princesa con un zapato de cristal. Que toda bestia sea mirada y amada por lo que está escrito en las paredes de su corazón y no lo que enseña su apariencia. Para que el amor tenga la esperanza y la certeza de ser a primera vista, para saber apostar y ser valiente por ese amor.
Hoy en esta carta a la Esperanza en la que yo, un ser humano que parece haber sucumbido ante su bestia interior, rubrico mi letra, ruego Esperanza por todos aquellos ángeles de palabras que ya han pedido y a los que están por pedir. Ruego por aquella persona que la inició queriendo describir una palabra en la que se esconde más de un significado, y que con altruismo  preguntó a desconocidos qué le pedían ellos a esa palabra. Ruego por aquella persona que pidió fuerza para que la soledad no azote a sus seres queridos, y por aquella que pide valor y que respirar no duela. Ruego por esa persona que no quiere que las sonrisas pesen, por esa que también pide a la esperanza que los errores puedan ser perdonados, y por aquella que desea que las alianzas que juran amor, nunca pesen. Ruego por ese padre al que no llaman ‘’papá’’ privándole así del nombre que su hijo le dio al nacer. También por esa persona que quiere caminar para hacer ese algo posible, y para esa persona que pide la inexistencia de una medida para contar la lejanía. Para esas dos personas que no quieren que nadie muera sin haber vivido y que nadie viva estando muerto. Para ese padre que no quiere que a su hija le duela llenarse los pulmones de vida, y para su hija. Para esa que pide que solo se alcen banderas en nombre de la paz, para aquella que quiere que se pueda soñar sin miedo. Para la persona que pide que todos seamos memorias. Para aquella que desea que las cicatrices no causen dolor… Para quien añora que las almohadas sean capaces de sostener los sueños eternamente. Para aquella que anhela la esperanza para quienes sufren en silencio su dolor, y para aquel que se culpa por haber hecho que Alicia perdiera su muchosidad.
Pero también ruego por mí, porque también he tenido momentos de soledad y debilidad, porque la fuerza también me ha abandonado y la inseguridad me ha flagelado sin piedad, cuando creía que la vida me abandonaba sin caridad. Ruego Esperanza por toda maldición insanable, que condena a una vida de sumisión o incluso a la muerte, para que las envuelva una bendición que pueda curarlas y perdonarlas, para que el olvido se lleve su dolor y sus cicatrices sean borradas de la piel y el corazón. Ruego para que a ese muñeco sin rostro,  se le delineen con claridad las facciones porque ya no le importe no ser aceptado por un mundo que no se acepta ni a sí mismo, porque ese muñeco se acepte a sí mismo.  Ruego para que la agonía de las Lunas se pierda con un sol que nunca se llega a poner, para que esas noches se vuelvan días sin que el dolor las lleve por el camino del abatimiento. Ruego para que siempre sea capaz de diferenciar el mal del bien, y que siempre escoja el camino correcto.
Ruego para que al mundo dejen de azotarle las desgracias que poco a poco lo consumen como el fuego lo consume todo, para que aprenda la lección de la empatía y la lleve a la práctica en la vida. Ruego por los vivos, pero también por los muertos que abandonaron la vida sin saber que la muerte los acechaba al cruzar la siguiente esquina, ruego para que aunque hayan apagado su vida, el recuerdo de su luz se vuelvan estrellas y estas perduren en el infinito del universo. Por mis padres que hoy son titilantes estrellas en el firmamento de mi vida. Ruego por cada nota que compone cada acorde de toda pieza musical, para que ninguna nota muera en el olvido sin ser escuchada y apreciada, para que todos tengamos en nuestro día a día la propia orquesta de nuestra vida, porque otra forma de que la vida pierda sentido es apagando su armonía. Ruego por los héroes de sus propias historias, por los luchadores que no solo luchan por su vida, por esos padres que luchan por sus familias, por las madres que se dejan la vida por la vida de sus hijos, por los ancianos que al llorar por la ida de su pareja, batallan contra la pérdida de su alma gemela. Por los esclavos que tras ser explotados se alzan contra sus tiranos en una guerra por la libertad. Por los niños que llorando lágrimas de agua y sal, piden agua para subsistir a duras penas.
Ruego Esperanza para que ningún corazón en el mundo vuelva a ser roto a partir del egoísmo propio y el acobardamiento, porque nadie debería darse el derecho de partir un corazón al que una vez amó o al que sigue amando y por el que cuyas venas corre la sangre de unos padres que lo crearon a partir del amor. Ruego para que los corazones averiados, encuentren a su mecánico y este los repare con su tiempo y devoción. Para que todos amen con la intensidad y pasión de Romeo y Julieta, pero que tengan un final feliz. Ruego para que los finales felices existan y un ‘’…Y comieron perdices y fueron felices’’ cierre el capítulo final del libro de la vida de cada persona. Ruego para que ninguna criatura sea tachada de bestia por no ser entendida en un mundo que le niega tener alma. Ruego a la Esperanza para que todos los Deseos se hagan realidad, para que nadie más tenga que desear sus deseos porque viven cada segundo viviendo en ellos, pero sobre todo ruego para que ninguna madre tenga que desear por su hijo que a este nunca le vista la soledad, para que su deseo y mi promesa se anclen a la eternidad.
A la Esperanza le ruego que nunca pierda la Esperanza, y que salga de la caja de los males en la que ella es el único bien, para llegar al mundo y colmarlo con su esencia.

Le ruego por mi familia, y por la familia que con el tiempo me ha dado la vida. Por el padre que me dio a mí la vida, y por el que sin llevar mi misma sangre y del que no he heredado nada, me aceptó como a un hijo y me salvó de la muerte. Por él ruego Esperanza. Por la madre que se fue demasiado pronto, y por esa mujer que sin darme a luz, hoy es mi madre, la cual me abraza con el mismo afecto, cariño y devoción con el que abraza a sus hijos. Por ella ruego Esperanza. Por esos sus hijos, que hoy son mis hermanos y me abren su corazón, por las hermanas y los sobrinos que ellos me han dado. Por ellos ruego…

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