Que se alce poderosa como única ley a seguir. A ti, Esperanza, te pido por la igualdad entre nosotros, por el amor sin norma, por los enemigos sin armas, por la paz sin guerras.
Pido esperanza para que nadie se rija por lo impuesto, para que nadie se vea inferior por la sangre que corre por sus venas, para que nadie juzgue a nadie sin saber de nada. Para que haya tolerancia y no diferencias. Para que el amor sea siempre la fuerza más humilde, pero más poderosa que exista siempre. Pido esperanza para que quien se abraza a sí mismo un día tenga unos brazos que le alejen de todo. Esperanza para que quien sueña con un amor imposible, un día pueda besar sus labios. Esperanza para que el amor nunca duela y siempre pueda proclamarse sin miedo.
Pido esperanza para que el hombre que pecó encuentre su perdón en la conciencia de su voz. Pido esperanza para que la mujer que odia a la hija de la mujer que el hombre que ama un día amó, sepa ver la inocencia en quien no es culpable. Pido esperanza para que la sonrisa que tanto quiero me acompañe siempre librando todas mis guerras a mi lado. Esperanza para vivir por siempre amando a quien siempre amé y que nunca me falte la verdad en los labios.
Pido esperanza para que no haya leyes que seguir, solo la de amar y ser amado, sin mentiras que hacen daño. Para que todos dejemos huella en el mundo haciendo eco en la eternidad de muchos corazones.
Pido esperanza para mi gran amiga, para que nuestro infinito se mantenga vivo más allá de todos los infinitos.
Pido esperanza para que nunca le falte fuerza a quien la pidió; para que siempre haya un “hola” para aquel que no quería ningún “adiós”; para que vivir no le duela a quien le dolía; para que la vida no termine después de acabar; para que nadie tenga que ver máscaras en más rostros; para que cuando el cielo queme a aquel que pedía que no ocurriera, solo pueda ver luz; para que aquel que escribió que nadie deje de caminar, encuentre siempre un camino; para que no haya distancia para quien quiere romperla; para que quien pidió encontrar la luz, la encuentre y acabe con toda la oscuridad; para quien dio voz a quiénes no la tienen pidiendo por tantos; para que quien pidió creer siempre en nosotros mismos, nunca dejé de creer en él; para que el cielo deje de llorar y el sol no queme para quien así lo pidió; para que quien pidió que no existiera el miedo a vivir, ya lo haya perdido; para que vivir ya no le duela a quien lo dijo; para que la encuentre quien la ha perdido; para que la ilusión marque el ritmo de los corazones de quien así lo quiere; para que nunca se duerma la vida en el regazo de quien lo escribió; para que vuelva a ver el camino quien no lo puede ver; para que existan los cuentos; para que viva con locura quien quiso perder la cordura; para que los sueños cumplidos den fuerza a quien la necesita; para que la gente recuerde que los sueños duran para siempre; para que haya paz para quien lo pidió; para que ya no haya peleas con las 24 horas del día; para que siempre sea noviembre para quien los demás meses carecen de nombre; para que quien quiera vivir siempre en el mismo instante, pueda hacerlo; para que ese que pidió creer en un mundo mejor, nunca pierda la fe; para que la esperanza sea lo que una vez quisimos; para que, quien tiene fe en la esperanza desde antes de que existiera, nunca la pierda; para que no haya muerte capaz de dejar un corazón sin tiempo; para que se acabe la lucha por hacer que todo el mundo cambie; para que nunca se acabe el cosmos en la tierra.
Pido esperanza para ti, desconocido, que me estás leyendo y eres el siguiente en escribir, que enviarás esta carta a otro lugar y que yo nunca sabré quién eres.
Pido esperanza para que nunca nadie la pierda y, si lo hace, vuelva a encontrarla. Para que nunca estemos solos y no tengamos miedo a nada y, si algún día sucede, que alguien nos encuentre como la esperanza, que nadie nos haga temerosos a todo, que pueda haber un lugar en el mundo para todo el que se encuentre perdido.
Pido esperanza para que reine la paz en las guerras y deje de existir el odio. Pido esperanza para que nuestras huellas pervivan y siempre puedan encontrarnos por todo lo que dejamos, por todo lo que somos teniendo siempre la esperanza de no dejar de ser quien somos.
Etiquetas: Margot Aldrich
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