…que el cielo no queme, y el infierno
no arda. Para que todo el mundo se acuerde de quitarse la máscara,
después de una fiesta, para que a nadie se le olvide
desenmascararse en un beso o en un abrazo, para que la luna no se
vuelva roja, y nadie camine bajo su yugo, cubriendo su rostro con una
máscara de plata, que la única plata que vista un cuerpo, sea la de
una alianza en un dedo, en señal de amor eterno. Para que la sangre
sea siempre nuestra, y no de aquellos que quieren que seamos como
ellos, que a nadie le arrebaten la sangre, para vestirla de rojo, que
nadie se acuerde de decir “adiós”, que ningún hijo crezca lejos
de sus padres, que a ningún niño le pongan de rodillas ante la luna
roja, ni cubran, con una máscara de plata sus aún infantiles
rostros. Que nadie en el mundo tema vivir, y que nadie sea capaz de
arrancar una vida, que la única manera de asesinar sea con un beso,
en el que resucitar tras un abrazo. Que la única muerte, sea la de
morir sin perder la vida, solo para volver a vivir. Que todo el mundo
que pierde un hijo, tenga la esperanza de poder encontrarle con vida,
que aquél que perdí hace mucho, me llame “papá” algún día,
que sea siempre feliz, que su sonrisa no se apague, que deje de
sentir frío, que la niña que le ha robado el corazón, viva
eternamente, que nunca tenga hambre de un abrazo, ni sed de unos
labios, que sea siempre amada y que le ame. Que mi hija, no me falle
nunca, que ame, que sea feliz, que su sonrisa jamás se apague en sus
labios, esos que tanto dolor arrancan de mi piel, que nadie en el
mundo la dañe, que el dolor se olvide de acercarse a ella, que el
miedo se olvide de abrazarla, que la muerte, no se acuerde de ella, y
la dé alcance cuando sea muy vieja, tanto que no pueda recordar
siquiera todo lo que vivió, que la deje de doler, mirarse al
espejo, que su amado sea feliz, que viva por siempre en la poesía,
que encuentre en mí los brazos de ese padre que no se acordó de
cogerle, que nunca añore al padre que se olvidó de ser su padre, al
hombre que le borró la palabra “papá” de los labios, antes de
que pudiera pronunciarla, que su madre siga tejiendo sus sueños, que
jamás se olvide de sonreír, que cosa sonrisas a sus labios si las
pierde, y lágrimas a su olvido para que no las llore, que esa mujer
que es parte de mi vida por ser su madre, sea inmensamente
feliz, y que la felicidad jamás la olvide, que mi pequeño ángel,
dé siempre sonrisas a sus padres, que jamás le falte un juguete con
el que lidiar con la vida, que jamás le falte un cuento con el que
escudarse del miedo, que nadie en el mundo le haga daño, y que no le
pese jamás la ilusión, que ninguna sonrisa se caiga de sus
labios, que no llore, que no sufra, que la única puñalada que
reciba, sea la del golpe del amor al abrirse paso en la carne de su
corazón, que sea siempre un niño, que las lágrimas, no le quemen
la piel, que se enamore, que tenga amigos, hermanos, que no se olvide
de nosotros… Esperanza para que mi mejor amigo, ese hombre en el
que encontré al hermano que nunca tuve, jamás se olvide de fabricar
un juguete, que convierta en oro todo lo que pase por sus manos, en
ilusión todo lo que duela, en sonrisas las lágrimas, en serenidad
la tempestad, en paz el miedo, en niñez la vejez… Que sea feliz,
que la recuerde siempre pero que pueda volver a enamorarse, que nadie
en el mundo le falle, que no le pesen en las manos esos juguetes que
fabrica, que no deje de jugar mientras vive, que no se olvide de la
Navidad, ni de hacer trenes que le lleven a su infancia, que su hija
siga dándole nietos, colmando su vida de dicha, que esa niña a la
que siento mi sobrina, sea feliz, que la vida no le dé más golpes,
que encuentre en una mujer, esa madre que la vida le prohibió,
que jamás se olvide de sonreír, que recuerde vivir, amar, soñar,
volar… Que ninguna palabra se quede jamás en el tintero de su
corazón, que éste la recuerde cada día que vive, que no llore, que
no sufra, que le dé toda su vida a su pequeña, esa dulce estrella
para la que pido que jamás se olvide de reír, que crezca sana y
fuerte, al lado de mi nieto, que ningún niño la golpee, que ningún
hombre le haga daño, que si alguien rompe su corazón, sea
solo para recomponerlo después, que su garganta no la duela por
tener que gritar, que grite siempre en nombre de la libertad, que no
tenga que arrodillarse, que sea feliz… Que el gran hombre que vive
en ese niño que vivió, siga dándonos fuerzas a todos, ánimos para
continuar, fidelidad para ser fieles, lealtad para ser leales, que
sus hijos no le falten nunca, que sus nietos estén siempre a
su lado, que su gran familia permanezca siempre unida, que no
le pese el valor, que no se le doblen las rodillas para arrodillarse,
que siga luchando por los que quiere, que ninguna estrella se apague
en su cielo. Esperanza para que mi fiel amigo rebelde, sea siempre
feliz, y que siempre encuentre cobijo en los labios de su amada. Que
juntos llenen el mundo de rebeldía, que su sangre siga rompiendo las
leyes, conquistando gente, llevándose consigo almas. Que vivan por
encima de todo y del mundo. Esperanza para que ella sea feliz, para
que nadie vuelva a hacerla daño, para que su hija le dé todo lo que
la vida no quiso darla, para que nunca esté sola, para que el olvido
pase de largo por su vida, para llenarla solo de memoria, para que el
dolor pase de largo cuando vea su sonrisa, para que el miedo no la
aceche. Para que sea feliz por siempre, y para que un día, la
melancolía no la recuerde, porque ya la haya vencido.
Esperanza para que todos los subordinados, puedan un día izar su
bandera, para que no haya más guerras, y si hay guerras que sean
solo de paz, guerras en las que nadie puede morir, y en las que todo
el mundo sea feliz. Que ninguna vela al apagarse, apague jamás
un sueño. Esperanza para que los arrodillados se levanten, para que
los esclavos, rompan sus cadenas, para que los asesinos purguen su
culpa, para que solo existan los asesinos de corazones, los ladrones
de besos, los terroristas de la paz, los carteristas honestos, los
criminales del amor. Que ningún hombre en el mundo, tenga la
potestad de arrancar una vida, que nadie pueda hacerlo porque vean en
el rostro del prójimo su propio rostro, que ninguna mujer siga
esperando en el altar a su amado, que ningún hombre llore por amor,
que ningún niño tenga miedo, ni frío, que el hambre se olvide de
ellos, que Papá Nöel, llegue a los hogares de todos los niños del
mundo, sin mirar si tienen o no papel en el que pedir sus
deseos. Que a los enfermos, se les borre la enfermedad, que ninguna
enfermedad les mate, ni les borre la sonrisa. Que sigan
sonriendo, y lidien así contra esa enfermedad, para que un día
recordarla, no duela. Que esté donde esté, se acuerde de mí, solo
para temer ese día en el que la encuentre, que me odie tanto como yo
a ella, que se acuerde de mí tanto como yo de ella, esperanza para
que todo cuanto tiene, vuelva a mis manos, para entregarlo a ese
lugar, al que ella lo ha entregado con vestirla de rojo. Esperanza
para que un día el mundo quepa en nuestras manos porque todos
tengamos nuestro propio mundo, y cruzar una tierra, sea posible,
dando la mano a la persona que esté a nuestro lado. Esperanza para
que el mundo no tiemble, mientras respira, esperanza para que
la luz impere por encima de la oscuridad, y la luna sea siempre
plateada… Esperanza para que ningún rostro, se oculte tras una
máscara, y…
Etiquetas: Andel de Bruym
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