Una vida que es un cometido día a día,
pues nos pasamos 24 horas peleamos con ella. No nos damos cuenta de
que vivir es una pelea diaria, en la que no sabemos los golpes que
vamos a recibir, ni las heridas que vamos a tener que curar y dejar
que nos curen. Por eso yo le pido a la Esperanza, lágrimas que
puedan curarnos las heridas, lágrimas que al caer sobre las pieles
no hagan más daño, que por el contrario las curen, lágrimas que
todo el mundo pueda llorar sobre las heridas de otros. Le pido
voluntad para que cada ser humano llore gustoso sobre las heridas de
otro. Le pido golpes que no duelan, puños cerrados que solo golpeen
los hombros con afecto, puños cerrados que choquen contra otros
puños cerrados como si éstos estuvieran brindando, puños cerrados
que escondan una sorpresa, puños cerrados con los que jugar a
pelear. Le pido golpes con los pies que solo sirvan para callar unas
palabras erróneas, golpes con los pies que sirvan para iniciar
guerras nocturnas, golpes con los pies que solo sirvan para acariciar
piernas amadas. Le pido empujones que lleven a una persona hasta la
pared solo con la intención de robarle un beso, le pido empujones
que lleven a las personas hasta la cama con la sola intención de
hacerle el amor, le pido empujones que solo sirvan de afecto entre
dos amigos, le pido empujones que no den las manos, empujones que den
las palabras para que los cobardes se conviertan en valientes, los
tímidos en extrovertidos, los callados en habladores… Le pido que
las únicas bofetadas que de un ser humano, sea contra el aire para
apartar de éste algo que se interponga entre sus labios y los labios
que quiera besar, algo que atente contra la vida de un ser querido,
algo que le haga golpear el aire con la sola intención de robar lo
que vuela en él. Le pido que el único coraje que sienta un hombre,
sea el de sentir valor. Valor para luchar por lo que quiere, valor
para que ninguna distancia le detenga, valor para que pueda cumplir
sus sueños, valor para que vuele sin tener alas, valor para que pida
todos sus deseos, valor para que pueda contar todos sus temores,
valor para que las palabras no le supongan un peso y sepa deshacerse
de ellas. Le pido pintura que sea capaz de pintar sonrisas en los
labios que faltan, una pintura que haga que las sonrisas duren
toda la vida en los labios de las personas que han perdido su
sonrisa. Le pido que cuando un ser humano pierda su sonrisa, éste
tenga el suficiente valor de ponerla en busca y captura para
que otro ser humano esté donde esté, la encuentre y la ponga de
nuevo en sus labios. Le pido un hechizo que sea capaz de reparar los
corazones rotos, un hechizo que recomponga todas sus piezas aunque
éstas ni siquiera estén dentro de los pechos en los que late. Le
pido emociones para las personas que no las sienten y también para
los que las perdieron. Le pido memoria para los bebés que al
crecer no podrán recordar a las personas a las que quisieron y que
les cogían en sus brazos. Le pido ilusión para los niños que no
creen en Santa Claus, para que éstos vuelvan a recuperar la ilusión
y el año que viene le estén esperando despiertos. Le pido ilusión
para los niños que han perdido las ganas de vivir, para que éstos
vuelvan a encontrar la ilusión en despertarse cada día. Le pido
tranquilidad para los niños que tienen miedo, para que vivir no les
asuste, y que el único miedo que sientan sea el de una pesadilla a
medianoche. Le pido valor para todos esos niños que temen perder a
sus madres, padres, familiares y amigos, para que no tengan que
sufrir pensando en que al día siguiente tendrán que echar de menos
a alguien. Le pido fe para las personas que no pueden creer en ningún
Dios, para que si una vez le quisieron, vuelvan a encontrarle aunque
no sepan donde hacerlo. Le pido valentía para los adolescentes que
sufren el acoso diario, para los adolescentes que se sienten
inferiores y que no saben como pelear con una vida que les da miedo.
Le pido valentía para esos adolescentes cuyos únicos pensamientos
son los de quitarse la vida por miedo a sufrir más desprecios. Le
pido voz para los jóvenes que no la encuentran, palabras para
los que no saben cómo hablar, eco para los que quieren que sus
palabras hagan ruido, ruido para los que solo saben estar en
silencio, silencio para aquellos que cada vez que hablan destruyen un
corazón, corazón para los que no lo tienen… Le pido amor para el
que no sabe como hacerlo. Le pido sabiduría para las mujeres que por
miedo a sus esposos, no saben como actuar. Le pido que les robe el
miedo y que les de valor para empezar una nueva vida lejos de ellos.
Le pido que ningún hombre acabe con la vida de la mujer que le ama,
que ninguno la golpee, que la única manera en la que les dejen sin
aliento, sea con un beso… Le pido una vida tranquila y feliz para
los ancianos que ya vivieron muchos años, para que ninguno de esos
años les pese, para que su blanco cabello solo les recuerde que han
vivido una vida muy larga y feliz, para que sus manos ajadas solo les
traiga recuerdos de las vidas que tocaron… Le pido entendimiento
para los animales que echan de menos a sus dueños, para que dejen de
preguntarse el porqué ya no están, para que entiendan que no les
han abandonado, que solo han tenido que irse… Le pido que aquellos
que tengan miedo dejen de tenerlo, que nadie juzgue las palabras de
nadie, que nadie reproche los sentimientos de nadie, que nadie se
burle del hombre que cada día sale a la calle con miedo a
enfrentarse a la sociedad, que nadie se mofe de la mujer que viste
como si tuviera miedo a que la desnuden pues nadie sabe si la
desnudaron o no manos amadas, que nadie se lucre del dolor del niño
que pisa cada día la escuela sin padres que le acompañen hasta ella
porque los ha perdido, que nadie se vanaglorie de ser mejor con los
estudios que su compañero, que nadie presuma de llevar un calzado
más caro que el otro, que nadie se jacte de llevar la ropa recién
estrenada delante de alguien que no pueda llevar más ropa que no sea
la misma a diario, que nadie se enorgullezca de poder estudiar una
carrera frente a quien no puede pagarla, que nadie alardee de ser
millonario frente a quien no tiene pan que llevarse a la boca. Le
pido que nadie se aproveche de la debilidad de quien haría todo lo
posible por hacerse un hueco entre un grupo de amigos porque no
tiene, que nadie se enriquezca con la pobreza de otro, que nadie
utilice para hacer un cometido a quien lo daría todo por él, solo
porque él no tiene suficiente valentía como para hacerlo. Que nadie
juzgue al chico que nunca habla en clase sin antes hablar con él,
que nadie juzgue a quien viste de una manera diferente, que nadie
juzgue a quien llora en la calle sin antes preguntarle el motivo de
sus lágrimas, que nadie juzgue la muerte de un ser humano alegando
una mala vida sin antes saber porqué se la quita. Que nadie se quite
el corazón para dárselo a quien no lo merece. Le pido que el chico
que cada tarde sale a pasear con su mejor amigo, tenga el suficiente
valor para decirle que es con su piel con la que sueña de noche, que
la chica que quiere a su amiga, tenga el suficiente valor para
decirle que se muere de ganas por darle un beso, que el hombre que
cada día ve a la chica de sus sueños sentada en un pupitre, escriba
en el encerado que quiere pasar el resto de su vida junto a ella, que
la mujer que cada día ve pasar por el parque al muchacho del que se
ha enamorado, tenga valor para lanzarle un beso aunque otros puedan
verle, que la mujer que ama al hombre que ama a otro Dios, tenga
valor para decirle que el único rezo que quiere rezar sea un “te
quiero” susurrado en su oído, que el hombre que ama a la mujer que
nació con otro color de piel, sea suficientemente valiente para
decirle a sus padres que el corazón de todos los seres humanos es
del mismo color, que el hombre que ama a escondidas la piel de una
mujer que no es la suya, deje de hacer daño y confiese su verdad,
que la mujer que besa a escondidas los labios del mejor amigo de su
esposo, cuente junto a éste su culpa, que aquellos que se aman en la
distancia, se sigan abrazando a través de las palabras, que la mujer
que ama a quien no le puede ver, le enseñe a conocerle a través de
sus manos, que el hombre que ama a la mujer cuya voz no puede
escuchar, sepa hablarle con el corazón más que con los labios, que
la mujer que ama al hombre que nació sin voz para nombrarle, le
enseñe a nombrarle con el alma, que el hombre que ama a la mujer que
no puede caminar, le enseñe a hacerlo sin tener que ponerle de pie,
que la mujer que ama al muchacho que porta una enfermedad solo tenga
miedo de no poder saborearle lo suficiente, que el chico que ama a la
chica enferma que sabe que va a morir, tenga miedo a perderle
solo porque antes tenga valor de tenerle y hacerle feliz, que la
chica que escucha sepa escuchar mejor, que el chico que no oye
empiece a hacerlo, que el amor viaje en las canciones, que cada
canción sean esas palabras que no se pueden pronunciar pero que
quieren decirse, que hablen las canciones, que cada hombre enamorado
se confiese, que cada mujer enamorada hable. Le pido que el orgullo
no acabe con las personas, que las personas no acaben con su orgullo,
que el orgullo no separe a las personas. Le pido que los traicioneros
cuenten sus traiciones, que los enmascarados se desenmascaren, que
los que dicen ser amigos de sus amigos, lo demuestren, que los
mentirosos dejen de contar mentiras, que las mentiras dejen de
hacerse pasar por verdades, que las verdades no se oculten, que las
monedas no compren sentimientos ni emociones, que ningún amigo se
ría de sus amigos, que ningún amigo falle a quien les quiere de
verdad, que ninguna verdad rompa un sentimiento, que ningún
sentimiento se oculte en ninguna mentira. Le pido que aquellos que
obran mal, tengan el castigo de recibir esa misma obra de manos de
aquellos que quieren, que los que dan puñaladas en forma de palabras
por la espalda, reciban esas mismas puñaladas de palabras de
aquellos que quieren, que los amigos que quieren se rían de ellos
como ellos se rieron de otros, que cuando algo malo les ocurra, les
fallen quien menos quieren que les fallen. Le pido que aquellos que
quitan vidas, sufran durante toda su vida, y que la vida les haga
tanto daño que deseen perderle. Le pido que aquellos que secuestran
a seres humanos, tengan que echar de menos a alguien que amen durante
toda su vida. Le pido igualdad, paz, que se terminen las guerras, que
se acabe el hambre, que se apague la sed… Que el único fuego que
queme sea el de las ganas de vivir un momento de pasión. Le pido que
aquellos que se han ido, encuentren el camino de vuelta a casa muy
pronto. Le pido que a nadie le pesen los años. Le pido años
para las personas que no los tienen, vida eterna para aquellos que ya
no están, compasión para aquellos que perdieron a su padre, fuerza
para aquellos que echan de menos a su madre. Le pido que acabe la
enfermedad, que nadie tenga que saber que su vida se apaga, que a
nadie le duela tener que dejar a nadie, que a nadie le falten las
fuerzas, que nadie tenga que recordar lo que le duela, porque lo que
duela no exista, que nadie tenga que ver llorar a su madre, que a
nadie le duela una persona amada. Le pido que a nadie más se le
lleve ninguna enfermedad, que nadie tenga que pasar horas de angustia
a la puerta de un quirófano, que a nadie le vendan ilusiones que
después tendrá que vender, que a nadie le den la esperanza que
después tendrá que perder… Le pido alas para las personas que se
han convertido en ángeles, para que se conviertan en los ángeles de
la guarda de aquellos que les aman y les echan de menos. Pero ante
todo y sobre todo, le pido supervivencia para aquellos que ya no
saben como vivir, para aquellos que solo sobreviven porque saben que
tienen que hacerlo. Porque la vida de un ser humano depende de su
supervivencia y…
Etiquetas: Arya Dabney
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