…Paz. A la Esperanza le pido paz,
algo necesario para que todos entonemos en un conjunto el himno de la
Esperanza. Que haya paz entre los hermanos, entre los padres, entre
aquellos vecinos que vemos de vez en cuando. Que exista la paz en los
países en guerra y que esta traiga consigo la Esperanza de vivir (al
fin) en un mundo sin barreras, sin restricciones. Un mundo que te
pertenezca a ti, a mí, a todos nosotros…
Curiosamente, la paz también se
compone de letras que encierran la Esperanza. Tenemos la P de Poder,
la A de Alegría y la Z de Zozobra. Palabras que nosotros mismos
necesitamos en nuestro día a día. Necesitamos “poder” para
perseguir esa fe ciega en la Esperanza. Necesitamos “alegría”
para conseguir nuestra meta. Y necesitamos conocer la “zozobra”
para no caer en ella.
Vida. A la Esperanza también le pido
vida. Vida para mis conocidos y para mí, una vida plena, feliz,
única. Una vida inigualable. Pero también pido una vida para
aquellos que no la tienen, para aquellos a las que se la arrebataron
de una manera tan cruel, de aquellos que no han podido disfrutarla
tanto como quisieran. Pido para ellos una segunda oportunidad para
vivir, para tener una vida merecida, para que esa luz al final del
túnel sea la primera luz que nos recibe tras salir del refugio
materno.
Y amor. A la Esperanza le pido amor.
Una vida pacífica no es completa sin el amor. No es lo mismo vivir
feliz, que vivir sin conocer el amor. Sin saber que al despertarte
podrás besar la mejilla de la mujer o el hombre de tu vida, que
podrás abrazar a tus hijos, a tus padres y compartir días con tus
amigos. Porque el amor se encuentra en cualquier parte, tanto en los
labios de un amante, como en la palmada amistosa de un amigo.
Pero mis súplicas no terminan aquí,
porque también pido Esperanza para aquel que no puede ver, para que
con ella pueda vislumbrar un mundo mejor, nuestro mundo. Para aquel
que no puede oír, para que con ella pueda escuchar su himno, y para
aquel que no pueda hablar, para que con ella pueda ponerle voz a esa
música. Para aquel que no puede soñar, para que imagine ese mundo
único, ese mundo nuestro que gracias a la Esperanza y la Paz será
posible.
Pido Esperanza para mi familia y mis
amigos, para que no la pierdan nunca aunque se avecinen momentos de
tristeza, que la Esperanza haga posible que nunca dejen de sonreír.
Pido Esperanza para que ese 14 de junio
sea eterno, para que todos los días se parezcan a ese y para que mi
propia Esperanza no vuelva a dejarme solo y siga perturbando mi
silencio.
Pido que la Esperanza no abandone a los
niños a pesar de que sus padres sí lo hagan, para que no sientan
dolor tras su pérdida, que no añoren su presencia y quieran con
toda su alma a esa persona que un día sustituya a esa figura que se
marchó para no volver.
Pido Esperanza para los que el dolor es
una constante en su vida, para que aprendan a vivir con él y poco a
poco recuerden ese hecho o esa persona que falta con una sonrisa en
lugar de con lágrimas.
Esperanza para aquellos que la vida se
ha vuelto en su contra, para no decaigan y sigan luchando, sea cual
sea la condición en la que se encuentren y se aferren a esa vida con
uñas y dientes.
Esperanza para la madre que espera
junto a la puerta de su casa la llegada de su hijo. Esperanza para el
padre que recoge con ansía para marchar de vuelta a su hogar.
Esperanza para la hija que se besa a escondidas con el amor de su
vida por miedo a contar la verdad. Esperanza para el hijo, ese que
llega tarde, por haber sido castigado una vez más. Esperanza para
todas las familias, completas o incompletas, que aguardan para cenar
juntos en la mesa, aunque sea un simple mendrugo de pan.
Esperanza para el profesor que explica
un problema en la pizarra. Esperanza para el médico que opera en
urgencias. Esperanza para el panadero que elabora una nueva tanda de
pan. Esperanza para la florista que crea un nuevo ramo. Esperanza
para todos aquellos que con sus trabajos hacen más llevaderas las
vidas de los demás.
Esperanza para todos aquellos que la
buscan, errantes por nuestro mundo, sin saber que la Esperanza no se
encuentra, sino que la Esperanza aparece cuando menos te lo esperas
porque nunca te ha abandonado.
Y, por último, pido Esperanza para
aquellos que no la pierden, para aquellos que se aferran a ella con
toda su alma. Pido Esperanza para ellos para que jamás los abandone
y para que sea la Esperanza la que les ayude a lograr su cometido en
esta vida.
Etiquetas: Hugo Weasley
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