Hugo Weasley

…Paz. A la Esperanza le pido paz, algo necesario para que todos entonemos en un conjunto el himno de la Esperanza. Que haya paz entre los hermanos, entre los padres, entre aquellos vecinos que vemos de vez en cuando. Que exista la paz en los países en guerra y que esta traiga consigo la Esperanza de vivir (al fin) en un mundo sin barreras, sin restricciones. Un mundo que te pertenezca a ti, a mí, a todos nosotros…
Curiosamente, la paz también se compone de letras que encierran la Esperanza. Tenemos la P de Poder, la A de Alegría y la Z de Zozobra. Palabras que nosotros mismos necesitamos en nuestro día a día. Necesitamos “poder” para perseguir esa fe ciega en la Esperanza. Necesitamos “alegría” para conseguir nuestra meta. Y necesitamos conocer la “zozobra” para no caer en ella.
Vida. A la Esperanza también le pido vida. Vida para mis conocidos y para mí, una vida plena, feliz, única. Una vida inigualable. Pero también pido una vida para aquellos que no la tienen, para aquellos a las que se la arrebataron de una manera tan cruel, de aquellos que no han podido disfrutarla tanto como quisieran. Pido para ellos una segunda oportunidad para vivir, para tener una vida merecida, para que esa luz al final del túnel sea la primera luz que nos recibe tras salir del refugio materno.
Y amor. A la Esperanza le pido amor. Una vida pacífica no es completa sin el amor. No es lo mismo vivir feliz, que vivir sin conocer el amor. Sin saber que al despertarte podrás besar la mejilla de la mujer o el hombre de tu vida, que podrás abrazar a tus hijos, a tus padres y compartir días con tus amigos. Porque el amor se encuentra en cualquier parte, tanto en los labios de un amante, como en la palmada amistosa de un amigo.
Pero mis súplicas no terminan aquí, porque también pido Esperanza para aquel que no puede ver, para que con ella pueda vislumbrar un mundo mejor, nuestro mundo. Para aquel que no puede oír, para que con ella pueda escuchar su himno, y para aquel que no pueda hablar, para que con ella pueda ponerle voz a esa música. Para aquel que no puede soñar, para que imagine ese mundo único, ese mundo nuestro que gracias a la Esperanza y la Paz será posible.
Pido Esperanza para mi familia y mis amigos, para que no la pierdan nunca aunque se avecinen momentos de tristeza, que la Esperanza haga posible que nunca dejen de sonreír.
Pido Esperanza para que ese 14 de junio sea eterno, para que todos los días se parezcan a ese y para que mi propia Esperanza no vuelva a dejarme solo y siga perturbando mi silencio.
Pido que la Esperanza no abandone a los niños a pesar de que sus padres sí lo hagan, para que no sientan dolor tras su pérdida, que no añoren su presencia y quieran con toda su alma a esa persona que un día sustituya a esa figura que se marchó para no volver.
Pido Esperanza para los que el dolor es una constante en su vida, para que aprendan a vivir con él y poco a poco recuerden ese hecho o esa persona que falta con una sonrisa en lugar de con lágrimas.
Esperanza para aquellos que la vida se ha vuelto en su contra, para no decaigan y sigan luchando, sea cual sea la condición en la que se encuentren y se aferren a esa vida con uñas y dientes.
Esperanza para la madre que espera junto a la puerta de su casa la llegada de su hijo. Esperanza para el padre que recoge con ansía para marchar de vuelta a su hogar. Esperanza para la hija que se besa a escondidas con el amor de su vida por miedo a contar la verdad. Esperanza para el hijo, ese que llega tarde, por haber sido castigado una vez más. Esperanza para todas las familias, completas o incompletas, que aguardan para cenar juntos en la mesa, aunque sea un simple mendrugo de pan.
Esperanza para el profesor que explica un problema en la pizarra. Esperanza para el médico que opera en urgencias. Esperanza para el panadero que elabora una nueva tanda de pan. Esperanza para la florista que crea un nuevo ramo. Esperanza para todos aquellos que con sus trabajos hacen más llevaderas las vidas de los demás.
Esperanza para todos aquellos que la buscan, errantes por nuestro mundo, sin saber que la Esperanza no se encuentra, sino que la Esperanza aparece cuando menos te lo esperas porque nunca te ha abandonado.

Y, por último, pido Esperanza para aquellos que no la pierden, para aquellos que se aferran a ella con toda su alma. Pido Esperanza para ellos para que jamás los abandone y para que sea la Esperanza la que les ayude a lograr su cometido en esta vida.

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