Axel Hoffman

… que vivir, duela un poco menos.
Esperanza: para los ricos que sufren la pobreza del amor, y para los pobres que envidian la riqueza de los ricos.
Para los hijos que viven anhelando el abrazo del padre que nunca tuvo, para los padres que vivieron toda la vida amando a los hijos que nunca llegaron.
Para aquellos que esperaron toda la vida sentados ante la puerta del amor viendo como este pasaba de largo, para los que pasaron de largo por delante del amor de su vida.
Para los que de niños querían vivir deprisa para ser adultos, y para los adultos que quisieron vivir despacio para no dejar de ser niños.
Para los que jugaban a vivir antes de saber como era la vida, para los que supieron lo que era la vida antes de saber vivir.
Para los que desearon tener una vida larga y se olvidaron de una vida sin amor no se podía medir en tiempo, y para los que se dieron cuenta demasiado tarde de que medir el amor en tiempo era imposible.
Para los que padecieron esa enfermedad que superaron, y para los que aún luchan por superarla.
Para los que recibieron aquél golpe de la piel que tantas veces habían besado, y para aquellos que golpearon a besos la piel que tantas veces habían imaginado.
Para ese amante al que se le marchitaron las flores del ramo que nunca entregó por San Valentín, por miedo a no ser correspondido, y para aquella que siempre pensó que aquél con el que soñaba jamás daría el paso.
Para el que entregó su corazón a quien en realidad no amaba, para quien dio la vida por salvar la que tanto devocionaba, para el que vivió siendo nadie y para el que murió siendo todo.
Esperanza: para la niña a la que hacen mujer demasiado pronto, para el niño al que ponen en las manos una pistola, para la madre que ve como el hambre devora a sus hijos, para la víctima del terrorista lleno de odio, para quien alzó la voz, para quien calló por miedo a ensordecer su vida.
Para los niños que no reciben amor de sus padres, sino dolor. Para los silenciados, los esclavizados, los sometidos. Para los que viven en cuerpo ajeno, para los que aman al miedo, y para los que temen al amor.
Esperanza: para que los desastres naturales se repartan, para que las palabras sean más lentas que las balas y para que las balas sean de chocolate, para que las baladas ya no sean para dos, para que el prisionero ya no pose sus cadenas, para que una moneda nunca compre un sentimiento, para que los niños no se mueran de hambre, para que la vida no se pierda en las pateras, para que no nos gastemos más dinero en tanques.
Esperanza para que mis hijos no vuelvan a tener frío.
Esperanza para que ese amigo, encuentre el camino de vuelta a casa.
Esperanza para que ellas sean felices.
Esperanza para que nadie duerma en el dolor.
Esperanza para que los muertos vivan para siempre.
Esperanza para que nadie se convierta en silencio.
Esperanza para que todo el mundo sea siempre memoria.

Esperanza para un mundo sin esperanza, porque la esperanza…

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