… que vivir, duela un poco menos.
Esperanza: para los ricos que sufren la
pobreza del amor, y para los pobres que envidian la riqueza de los
ricos.
Para los hijos que viven anhelando el
abrazo del padre que nunca tuvo, para los padres que vivieron toda la
vida amando a los hijos que nunca llegaron.
Para aquellos que esperaron toda la
vida sentados ante la puerta del amor viendo como este pasaba de
largo, para los que pasaron de largo por delante del amor de su vida.
Para los que de niños querían vivir
deprisa para ser adultos, y para los adultos que quisieron vivir
despacio para no dejar de ser niños.
Para los que jugaban a vivir antes de
saber como era la vida, para los que supieron lo que era la vida
antes de saber vivir.
Para los que desearon tener una vida
larga y se olvidaron de una vida sin amor no se podía medir en
tiempo, y para los que se dieron cuenta demasiado tarde de que medir
el amor en tiempo era imposible.
Para los que padecieron esa enfermedad
que superaron, y para los que aún luchan por superarla.
Para los que recibieron aquél golpe de
la piel que tantas veces habían besado, y para aquellos que
golpearon a besos la piel que tantas veces habían imaginado.
Para ese amante al que se le
marchitaron las flores del ramo que nunca entregó por San Valentín,
por miedo a no ser correspondido, y para aquella que siempre pensó
que aquél con el que soñaba jamás daría el paso.
Para el que entregó su corazón a
quien en realidad no amaba, para quien dio la vida por salvar la que
tanto devocionaba, para el que vivió siendo nadie y para el que
murió siendo todo.
Esperanza: para la niña a la que hacen
mujer demasiado pronto, para el niño al que ponen en las manos una
pistola, para la madre que ve como el hambre devora a sus hijos, para
la víctima del terrorista lleno de odio, para quien alzó la voz,
para quien calló por miedo a ensordecer su vida.
Para los niños que no reciben amor de
sus padres, sino dolor. Para los silenciados, los esclavizados, los
sometidos. Para los que viven en cuerpo ajeno, para los que aman al
miedo, y para los que temen al amor.
Esperanza: para que los desastres
naturales se repartan, para que las palabras sean más lentas que las
balas y para que las balas sean de chocolate, para que las baladas ya
no sean para dos, para que el prisionero ya no pose sus cadenas, para
que una moneda nunca compre un sentimiento, para que los niños no se
mueran de hambre, para que la vida no se pierda en las pateras, para
que no nos gastemos más dinero en tanques.
Esperanza para que mis hijos no vuelvan
a tener frío.
Esperanza para que ese amigo, encuentre
el camino de vuelta a casa.
Esperanza para que ellas sean felices.
Esperanza para que nadie duerma en el
dolor.
Esperanza para que los muertos vivan
para siempre.
Esperanza para que nadie se convierta
en silencio.
Esperanza para que todo el mundo sea
siempre memoria.
Esperanza para un mundo sin esperanza,
porque la esperanza…
Etiquetas: Axel Hoffman
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