… rompiendo la distancia. Que no
exista una medida para contar la lejanía; que los números se
quiebren para que no haya horas de más ni de menos; que mueran las
horas de silencio. Esperanza para el que teme no abrir los ojos a un
nuevo día, para el que no ve el sol ni en un cielo azul, para que el
que ve el camino demasiado largo pueda ver el destino en el final
pero camine sin contar el número de sus pasos. Esperanza para que
todas las palabras encuentren dueño, para que no exista un silencio.
Esperanza para despertar los sueños incluso cuando estamos
despiertos, para luchar por ellos, para vivir de ellos…
Esperanza para mi padre, para mi madre,
para mi hermano, para mi hermana… Esperanza para mi palabra para
que no me guarde el secreto siempre. Esperanza para que en el mundo
reine la luz, para que la noche no de tanto miedo. Esperanza para que
las sonrisas no se compren con dinero, para que las lágrimas se
duerman de sueño.
Esperanza para la madre que se quedó
con los brazos vacíos, para la que luchó contra todo el frío, para
la que sufrió, para la que entregó su vida, para la que tuvo el
coraje de lidiar contra todo y salió adelante…
Esperanza para el padre que lucha, para
el que se siente solo, para el que tiene su lado de la cama vacío,
para el valiente ante cualquier temor.
Esperanza para el hermano que hace de
padre, para el que se va lejos para poder dar un futuro, para que las
horas le pasen más veloces.
Esperanza para la niña que sueña ser
mayor para que no adelante las horas. Para la que se cayó y no supo
levantarse, para la que quiere ser princesa pero no puede tener un
palacio.
Esperanza para el niño que quiere ser
soldado para que la única guerra que libre sea la de la persecución
de su felicidad. Para el que no quiere caerse, para el que no quiere
llorar por temor a no ser valiente…
Esperanza para todo el que espera, para
todo el que sueña, para todo el que lucha.
Esperanza para que no haya más armas
que disparar, ni más palas que cargar, para que no haya fuego
haciendo destruyendo hogares, para que no haya pobreza, para que
nunca se cierre una puerta.
Esperanza para que la única bofetada
sea la del aire caliente de la vuelta a casa, para que nuestras
únicas caídas sean las de nuestra torpeza y los empujones solo sean
por un paso dado con ayuda solo para alcanzar un sueño.
Esperanza para la libertad, para la
amistad, para la fuerza. Esperanza para llorar solo de emoción, para
sonreír de pena. Esperanza para abrir miles de puertas y cerrar solo
una. Esperanza para no dejar de ser quien eres. Esperanza para que
tus manos nunca estén vacías.
Esperanza para amar…
Etiquetas: Eleanor Penn
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