... para todos los que no la tienen, y por eso hoy te escribo estas palabras.
Querida esperanza:
Aunque tú a mí no me conoces, yo llevo teniendo fe en ti desde que supe que existías. Creo que incluso antes de conocer el concepto de "esperanza", ya creía en ti. Porque hasta siendo niña, cuando tenía dentro de mí la ilusión de alcanzar algo que deseaba, ya conocía la esperanza antes de saber el significado de esa palabra. Para ti soy una más entre los nueve mil millones de personas en el mundo que tienen fe en ti. Quizás no puedas creer en nosotros como nosotros creemos en ti. La esperanza no tiene que tener esperanza en nadie, porque para eso, eres la esperanza. Pero... ¿Y si todas las voces del mundo hablaran como una sola voz? Si todos nos pusiéramos de parte de un mismo fin... Tú también estarías de parte de todos.
No obstante, querida esperanza, tengo que darte las gracias, por ser mi mejor amiga, porque nunca me has abandonado. En mis mejores y peores momentos, siempre has estado a mi lado. En cada una de mis primeras veces de mi vida tuve esperanza en mis triunfos. En cada uno de mis fracasos tuve esperanza en poder escapar. Porque la Esperanza es la fe que nos ayuda a vivir cuando ya no tenemos más opciones, porque incluso cuando ya no tengamos razones para tener esperanza, la seguimos teniendo.
Por eso, querida esperanza, hoy quiero tener esperanza también en todas esas cosas que podrían cambiar el mundo. Quiero cambiar las armas de fuego por violines. Quiero cambiar las lágrimas por sonrisas. Quiero cambiar el rechazo por abrazos. Quiero cambiar el miedo por felicidad. Quiero cambiar los sonidos de las guerras por conciertos. Quiero cambiar los colores violetas en los rostros por maquillajes de colores por la paz. Quiero cambiar el dolor por el placer. Quiero cambiar llantos por canciones. Quiero cambiar urbanización por árboles. Quiero cambiar tiranos por sumisos. Quiero cambiar dictadores por líderes. Quiero cambiar en los niños pañuelos atados a la nuca por sombreros de cow boy. Quiero cambiar el polvo de los bolsillos por monedas. Quiero cambiar silencio por algarabía. Quiero cambiar esclavitud por liberación.
¿Se puede cambiar todo esto, querida esperanza? Yo quiero que dejen de existir para los animales cárceles hermosas donde son privados de libertad. Que en los circos dejen de exhibirles como si fueran juguetes. Que dejen de existir las fiestas en las que son torturados. Que acabe la investigación para fármacos y cosméticos con animales, que cambiemos nuestra forma de ver la vida con ellos, que cuando un animal comete un crimen, no sea ejecutado, si por un crimen peor, a un hombre no se le ejecuta. Que dejemos de considerarles seres sin alma, y que los respetemos, que no los agredamos para dejarles al borde de la muerte y abandonarlos, que no les tratemos como si no merecieran la vida que se les dio. Para que no hayan animales abandonados en las carreteras que acabarán muriendo asesinados en perreras sin entender porque llegaron allí.
Yo quiero erradicar estas palabras: Cáncer, VIH, Homofobia, Racismo, Violencia de Género, Terrorismo, Pobreza, Esclavitud, Maltrato Animal, Dolor, Corrupción, Desengaño, Guerra, Dictadura, Miedo... Que con la ayuda de todos, desaparezca todo el terror que causan estas palabras, y que en nombre de la Esperanza, podamos construir un mundo mejor.
Así que, querida esperanza... Esta es mi carta. Una carta en la que no te pido mucho para mí, solo lo pido para el mundo. Que pueda vencer sobre mis enemigos y alcanzar algunos de los muchos sueños que he soñado, pero ante todo, que no le falte de nada a ninguno de los que quiero. Os deseo una larga y feliz vida.
Etiquetas: Valerie Barrow
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