David Wyght

Querida amiga, en ti confía mucha gente, día a día los seres humanos ponen un pie en el suelo con cientos de planes para sus horas posteriores, y en muchos de esos planes te encuentras tú que estás en todas las partes del mundo y a la vez en ninguna. A ti que reinas en todos los corazones humanos, a ti que eres y serás la fuerza motriz de este mundo, a ti yo te pido: tu amistad para aquél niño que juega solo en el recreo, tu coraje para aquél enamorado que no sabe como declararse, tu dignidad para aquél que la perdió, tu fuerza para aquél que no puede mantenerse en pie, tu sonrisa para aquella mujer que la perdió, tus lágrimas para aquél que no tiene corazón, tu sufrimiento para aquél que hizo daño y merece sufrir, tus cadenas para aquellos que han de vivir una condena, tu libertad para aquellos que viven condenas que no merecen, tu humor para aquellos que viven tristes, tu riqueza para aquellos que son humildes, tu humildad para el que no sabe ser rico, tu fertilidad para la mujer que no puede ser madre, tu compañerismo para aquél que no tiene quien le acompañe, tu valor para aquél que lo ha perdido, tu entereza para el que ya no puede tenerla, tu abrazo para aquél que lo necesita, tu voz para aquél que la perdió, tu mirada para aquél que aún mirando solo ve oscuridad, tu oído para aquél que aún en mitad del bullicio solo escucha silencio, tus aplausos para aquél que es derrotado, tu amor para aquél que lo necesita, tu corazón para aquél que lo tiene roto, tus ganas de luchar para aquellos que tienen un bebé enfermo, tu fortaleza para aquellos que tienen que poner cada día un pie en el suelo para cuidar de los que más quieren, tus palabras que hagan honor a aquellos héroes cuyo uniforme es un sencillo pañuelo, tu resistencia para aquellos que la han perdido, tu vida para aquellos que pierden la vida sin perderla, tu energía para aquellos que tienen que ir a sus humildes puestos de trabajo cada día, tu constancia para aquellos que estudian para labrar su futuro, tu luz para aquellos que viven a oscuras, tu oscuridad para los que dejan a otros sin luz, tu paz para que no haya más guerra, tu guerra para aquellos guerreros que luchan por conquistar al amor de su vida, tu calma para aquellos que la han perdido, tu gloria para aquellos seres humanos que hoy en día son ángeles.
A ti que eres omnipresente, que vives y reinas en todas las almas de este mundo, te pido que no haya más accidentes en las carreteras que dejen a mujeres sin sus esposos ni a hombres sin sus mujeres, te pido fuerza para las ancianas que pierden a sus esposos después de 50 años de matrimonio, te pido valor para los hijos que pierden a sus padres víctimas de largas enfermedades, te pido coraje para aquellos que pierden a sus familias en esos atentados en nombre de un Dios que no les comprende, te pido entereza para las madres que pierden a sus hijos, te pido ganas de vivir para las jóvenes que pierden a sus hermanos. Mi querida amiga, no sé si vas a escucharme o no, pero aún así yo te pido que la única violencia de género visible en el cuerpo de una mujer sea la huella de los besos de la persona que ama, que la única enfermedad de este mundo sea la del amor no correspondido, que el único suicidio de un ser humano sea el de dejarse caer dentro del corazón que ama, que el único arma que sostenga un hombre entre las manos, sea un arco con el que disparar una flecha invisible al corazón que ama, que lo único que asuste a un animal sea el sonido de una tormenta, que no haya diferencias entre los seres humanos, que nadie juzgue a nadie por ser diferente, que todos los seres humanos entiendan que todos somos iguales, que la gente sonría del mismo modo al ver a un hombre besándose con una mujer que a dos hombres, que la gente admire por igual al joven que camina de la mano de su novia, que a las dos jóvenes que caminan por la calle cogidas de la mano, que la gente crea por igual en el amor de esa mujer que besa los labios de un hombre de color que en el de aquella pareja de raza blanca, que la gente confíe tanto en el amor de esos recién casados como en el amor de ese hombre divorciado que besa a una joven muchacha de la que le separan muchos años, que todos crean en todos, y que la única muerte que exista en este mundo sea la única inevitable, la que deja a los corazones sin tiempo después de haber vivido muchos años…

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